El Modelo PERMA: La brújula para florecer en el trabajo y en la vida

Oct 29, 2026Por Ruben Olmeda
Ruben Olmeda

¿Alguna vez te ha pasado que, a pesar de tener un buen trabajo, las semanas pasan como un borrón de obligaciones, pantallas y prisas?. Cumples objetivos, respondes emails, cierras proyectos... pero al llegar el viernes por la noche estás sin fuerzas y sin saber muy bien hacia dónde va todo.

Durante mucho tiempo, hemos creído que el bienestar era simplemente la ausencia de problemas o, como mucho, irnos de vacaciones una vez al año. Sin embargo, la psicología positiva nos demuestra que la felicidad real no es un premio al atravesar la meta, sino disfrutar el recorrido.

Para explicar esto de forma sencilla, el psicólogo Martin Seligman ideó un concepto brillante: el Modelo PERMA. Una brújula de cinco pilares que explica qué necesita exactamente un ser humano para florecer, tanto en su vida personal como en el entorno laboral.

Vamos a desglosarlo con ejemplos cotidianos para que puedas aplicarlo desde hoy mismo.

P – Positive emotions (emociones positivas): Mucho más que "estar feliz". Cuando hablamos de emociones positivas, no nos referimos a ir por la oficina con una sonrisa forzada de oreja a oreja ignorando la realidad. Significa cultivar de forma consciente momentos de alegría, gratitud, serenidad o inspiración en nuestro día a día.

En el día a día: un ejemplo es cuando te paras a saborear el primer café de la mañana sin mirar el móvil, o cuando en una reunión de equipo empezamos destacando qué pequeño logro ha funcionado bien antes de centrarnos en lo que falta por hacer.

Las emociones positivas amplían nuestra visión, nos hacen más creativos, reducen el estrés y nos recargan de energía para afrontar los imprevistos.

E – Engagement (compromiso y estado de flow): Cuando el tiempo desaparece. ¿Te acuerdas de la última vez que estabas haciendo algo (escribiendo, diseñando, organizando o cocinando) y de repente miraste el reloj y se habían pasado dos horas sin enterarte? pues eso es el estado de flow o compromiso profundo.

En el día a día: ocurre cuando tu trabajo o tus aficiones conectan directamente con tus talentos naturales. Si eres una persona detallista y te ponen a revisar procesos complejos, o si eres muy creativo y te dan libertad para idear una campaña, entras en esa zona de máxima concentración y disfrute.

El compromiso rompe la monotonía, y por eso trabajar deja de ser una obligación mecánica para convertirse en un espacio de expresión de tu talento.

R – Relationships (Relaciones Significativas): Somos seres sociales.
Venimos de una cultura empresarial que durante décadas fomentó la hipercompetitividad: "el compañero de al lado es un rival". La psicología positiva demuestra exactamente lo contrario. Nuestra salud mental y nuestro rendimiento dependen directamente de la calidad de nuestros vínculos.

En el día a día: sería ese café de diez minutos donde un compañero te escucha cuando estás agobiado, o el espacio de confianza donde el jefe no te juzga por cometer un error, sino que te pregunta: "¿Qué podemos aprender de esto para la próxima?".

Sentirnos respaldados, queridos y seguros en nuestro entorno reduce drásticamente el cortisol (la hormona del estrés) y multiplica nuestra resiliencia ante las crisis.

M – Meaning (Propósito): saber para qué haces lo que haces es, quizás, el pilar más potente de todos. Los seres humanos necesitamos sentir que nuestra existencia y nuestro esfuerzo tienen un sentido que va más allá del ingreso a fin de mes.

En el día a día: no importa si tu trabajo es técnico, administrativo o directivo. El propósito aparece cuando conectas tu tarea diaria con el impacto final: saber cómo tu informe ayuda a una familia, cómo tu campaña apoya a una empresa a crecer, o cómo tu consultoría está construyendo un modelo más sostenible.

Como decía Nietzsche, "quien tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo". El sentido dota al esfuerzo diario de dignidad y motivación intrínseca.

A – Accomplishment (Logro): La satisfacción de avanzar. A los seres humanos nos impulsa la sensación de competencia, de ver que crecemos, que aprendemos y que somos capaces de alcanzar metas que nos importan.

En el día a día: no hace falta ganar un premio internacional. Se trata de completar esa tarea difícil que llevabas semanas dejando y dejando..., dominar una nueva herramienta digital, o terminar el día sabiendo que has dado lo mejor de ti en un proyecto complejo.

Celebrar los pequeños y medianos logros alimenta nuestra autoeficacia: nos demuestra a nosotros mismos que somos capaces, lo que nos da impulso para el siguiente reto. Aquí lo explico https://youtu.be/fXKKTkKpC7M

¿Cómo llevar el modelo PERMA a tu empresa o a tu vida?.

Implementar el modelo PERMA no requiere presupuestos millonarios ni grandes campañas de marketing corporativo. Requiere intención y constancia:

1) Revisa tus espacios: Pregúntate si en tu día a día hay espacio para la gratitud (P), si puedes rediseñar tareas para conectar con tus fortalezas (E), si cuidas tus conversaciones con el equipo (R), si tienes claro tu para qué (M) y si celebras tus avances (A).

2) Empieza por lo pequeño: la cultura positiva no se construye con frases bonitas en la pared, sino con microdecisiones cotidianas: una escucha más empática, un reconocimiento sincero o una pausa para respirar cuando el ritmo aprieta.

En mi visión del Management Positivo, cuidar a las personas no está reñido con la excelencia ni con la rentabilidad económica. Más bien al contrario, es la única forma sostenible de alcanzarla. Cuando una organización se diseña para que las personas puedan florecer, los resultados excepcionales dejan de ser una sorpresa para convertirse en una rutina a medio y largo plazo.